3 SANTA BÁRBARA ESCRIBE A ORÍGENES
Poco después se extendió por Nicomedia la idea de que en Alejandría vivía un hombre llamado Orígenes que según se llamaba era el hombre más sabio del mundo y de lo que también se decía que conocía al Dios verdadero. Bárbara pensó cuál sería el mejor procedimiento para ponerse en contacto con Orígenes sin que su padre, Dióscoro se enterara dones, además de estar encerrada en la torre, estaba vigilada de día y de noche y de todo lo que hacía se informaba a su padre.
Santa Bárbara optó por escribirle una carta donde decía: "En Origenes, varón alejandrino, universalmente conocido por la nobleza de su alma, de parte de su sierva Santa Bárbara de Nicomedia:
He oído decir que enseñáis una doctrina cierta sobre la auténtica divinidad(...) Desde el primer momento que tuve uso de razón mi alma busca al Dios verdadero. Asimismo creo que Dios no puede identificarse con imágenes de piedra. o de madera por ser estas insensibles. Creo que Dios debe existir y que él es el Creador de todas las cosas. A estos pensamientos he dedicado mi vida y ese Dios le debo todo lo que soy y le buscaré toda la vida hasta encontrarlo.
En cuanto oí oír hablar de usted, de vuestro prestigio, y que conocéis al Dios que yo busco y se dedicaba a demostrar a la gente que sólo él es el Dios verdadero, pensé que podría ayudarme a resolver estos puntos que a mí tanto me preocupan.(...) Deseo vivamente conocer al Dios verdadero, autor a mi juicio de todo lo visible y lo invisible, y saber si estoy en lo cierto al creer que el Dios verdadero es uno y único..."
En el exterior de la carta decía "Para el presbíter Orígenes, que vive en Alejandría, capital de una región de África muy lejos de Nicomedia"
Santa Bárbara le entregó esta carta al mensajero mientras rezaba día y noche para que la carta llegara a su destino.