Iglesia del siglo XVII que había perdido la ornamentación.
La gran bóveda de la nave, Carles Arola la concibe como un gran conjunto mural que evoca los grandes celajes que se pintaban en la época barroca, pero con un tratamiento del todo contemporáneo, abstracto. Es la representación del Macrocosmos,
En los lunetones, a lado y lado de las ventanas, se entreven unas figuras evocadoras de la historia medieval de la región, ligada a los caballeros del Temple, y de las epopeyas cristianas cantadas por los trovadores, como las del Santo Grial.
Por debajo del nivel de cornisa las bóvedas se convierten en cielos estelares.
El conjunto de frescos debajo del coro representa el Microcosmos.
El conjunto de murales es de mas de 1.000m2 de superficie pintada. Se realizaron con motivo de la beatificación de Pere Sanç, por encargo del rector Mosen Anastasio Pradas el año 1993.